Desde los albores de la humanidad la literatura ha sido la manifestación
más auténtica del alma humana. A través de ella los pueblos han narrado sus
luchas, sus sueños y su anhelo eterno por un mundo mejor. Canto
Planetario, en su versión original, fue una brillante concepción del
poeta, escritor, periodista y gestor cultural Carlos Javier Jarquín,
a quien felicito sinceramente por haber tenido la visión de compilar en una
sola obra las voces poéticas de todo el mundo, tejiendo con ellas un mensaje de
unidad y esperanza universal. Hoy, en su versión novelada a cargo del talentoso
escritor colombiano Wilson Rogelio Enciso, Canto
Planetario representa precisamente ese susurro profundo de la Tierra y sus
hijos, ese eco coral que nos convoca a la reflexión, al diálogo intercultural y
a la urgente necesidad de reconectar con la esencia misma de nuestro planeta.
Como
fundadora de la Academia Internacional de Lingüística, Traducción y Tecnología
y secretaria general de la Fundación Internacional de Escritores (Writers
Capital International Foundation) he tenido el honor de participar en
múltiples iniciativas que promueven el diálogo entre culturas, lenguas y
visiones del mundo. Canto Planetario, como proyecto literario global,
representa con brillantez esta confluencia de voces. Y en su transfiguración
literaria, en esta novela que ahora ve la luz, la propuesta adquiere una nueva
dimensión narrativa: una invitación a recorrer el mundo, no solo con los pies, ¡también
con el corazón y la conciencia!
El personaje
de Icardo, figura central de la novela, no es solo un viajero, sino un puente
entre mundos. A través de sus pasos, que comienzan donde el Sol asoma su primer
rayo y concluyen donde se despide con su último resplandor, el lector se ve
inmerso en un viaje iniciático, lleno de símbolos, metáforas y paisajes tan
reales como imaginarios. Es un peregrino moderno que, en su periplo, dialoga
con artistas que representan la diversidad de la creación humana, enfrentando
no solo desafíos ambientales y sociales, también, la resistencia de aquellos
que se aferran a la ignorancia y al egoísmo.
Enciso, con
su prosa clara y matizada, nos entrega una obra que no se limita a contar una historia,
sino que siembra preguntas: ¿Qué legado les dejamos a las futuras generaciones?
¿Cómo podemos restaurar el equilibrio entre el hombre y la naturaleza? ¿Qué
papel tienen el arte y la literatura en este despertar colectivo? La técnica de
la “transfiguración literaria” utilizada por el autor no solo enriquece la
estructura narrativa, sino que honra a cada creador que inspiró este viaje.
Aunque los nombres reales no se mencionan, sus esencias palpitan en las
páginas, entre líneas que evocan países, culturas, sabores, lenguas, paisajes… y,
sobre todo, valores. Es un homenaje sutil, referencial, pero profundo, a la
labor de los poetas, artistas y pensadores que participaron en el proyecto
inicial de Canto Planetario y que siguen iluminando el camino con su
arte comprometido.
Como mujer
de letras y embajadora de causas humanitarias y culturales reconozco en esta
novela una poderosa herramienta de sensibilización. La ficción, bien utilizada,
tiene el poder de transformar conciencias, de inspirar acciones y de unir
corazones. La novela referencial de Canto Planetario no solo entretiene,
sino que educa, denuncia y propone. En un tiempo donde las fronteras parecen
cerrarse y los discursos de odio amenazan con imponerse, obras como esta nos
recuerdan que el arte es, y debe seguir siendo, un acto de resistencia
luminosa. Nos invita a mirar más allá de lo inmediato, a escuchar con atención
las voces que claman por justicia, por sostenibilidad, por paz. Felicito al
escritor Wilson Rogelio Enciso por su visión, por su audacia al convertir un
proyecto coral en una novela de ficción social que entreteje lo real con lo
simbólico, lo local con lo universal. Y también agradecerle, en nombre de todos
los que creemos en el poder transformador de la palabra, por haber hecho de
este Viaje de ensueño por el mundo una experiencia tangible,
sensible y profundamente humana.
Estoy
convencida de que esta obra dejará una huella imborrable en los lectores, tanto
por su calidad literaria como por el mensaje que encierra: un llamado urgente y
poético a cuidar nuestro planeta, a abrazar nuestras diferencias y a seguir
soñando, juntos, un mundo más justo, más verde y humano.
* Irene
Doura-Kavadia, escritora, poeta, profesora, literata,
traductora multilingüe, conferencista, gestora y promotora cultural griega. Es autora de 16 libros publicados en griego,
inglés, francés y español y ha recopilado antologías como editora en jefe
de Writers Capital International Edition.

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